![]() |
Paseo de San Pedro |
Mar cantábrico
que
ves con displicencia tu futuro,
mirar
atrás, muchacho, y darte cuenta,
y
darte cuenta de que nada es cierto.
Que el oro sobre tus manos sostenido
eran puñados de arenas siderales,
polvo sutil fugado entre tus dedos.
El
mundo era un banquete y Garcilaso,
con
un ramo de rosas ofrendado,
trepando
la muralla quedó mudo,
como
un héroe o un mártir, como Cristo,
divinizó
su vida en tres decenios
y
se hizo inmortal por morir joven.
Ya
me escapé de casa cuando era un niño
y
he viajado en autostop por la meseta,
podríais
empujarme al mar Cantábrico,
que
ha visto mis peores ebriedades,
testigo
del amor y de los besos;
arrojadme
al vacío del paseo
con
nombre de piedra frente al Cuera.
Recíbanme
las olas de mi infancia,
que
se cumpla mi condena de muerte
por
haber perpetrado este delito
de haber vivido intensamente todo:
Si
es tal alacridad y tan a fondo
mis
átomos han sido convidados,
que
el fondo de ese juez inabarcable
me
reciba como un pecio de goce,
y
no condena. En salitre me pierdo;
el
mundo recorrí, valles, mesetas:
arrojadme
al vacío del paseo.
![]() |
La Sierra del Cuera encierra el concejo de Llanes entre la montaña y el mar |
Endecasílabos extraídos de Desde el abismo, versos inválidos.
El Paseo de San Pedro se extiende sobre el mar Cantábrico golpeando contra los riscos, entre el mar y la pequeña cadena montañosa de la Sierra del Cuera.
Tumbados sobre la fresca hierba hemos vivido intensos momentos de la primera juventud; sueños,
proyectos de ilusiones, estados alterados de conciencia y besos cuyo dulzor aún recuerdan nuestros labios.