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Éste es Astaroth. Un demonejo poderoso (frente al
emperador Lucifer, éste sería un duque, o algo menos, un conde). Sus
tentaciones caminan en la esfera de lo abúlico y lo vanidoso. Este grabado no
deja de tener su misterio. El rostro enfermizo del diablo en cuestión. Sus alas
de dragón (también sus pies y sus manos del mismo apócrifo pseudosaurio fogatero); ¿o son del bicho a cuyas grupas parece difícil que vaya a volar? Por detrás está dotado, ahora sí suyas, de alas más querubínicas —porque, según creo, los
diablos no dejan de haber sido más que ángeles; ángeles macarras, díscolos
desterrados, o más bien habría que decir «desencielados»―. En su mano, la
serpiente (soberbia, veneno de la tentación); en la cabeza, una corona. Monta
sobre un perro o lobo entre terrorífico y cretino. El rabo, atrás izquierda, no
se sabe si pertenece al lobo estrábico o al tal Astaroth, para cuyo retrato
debió de servir como modelo algún oligofrénico de un hospital de huérfanos. Sus
pechos abofados, ahora que reviso esta pequeña nota años después de haberla
escrito, me recuerdan a los míos tras el accidente.
El dibujo es de Jules Breton, grabado del siglo xix. Es raro, lleno de misterio y
comicidad, y es también hermoso.
De Sobrecuadros,
mirada alucinada e irónica.
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4. "Sobrecuadros":
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5. "Sobrecuadros",
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6. "Sobrecuadros": Mirada alucinada e irónica sobre: La incredulidad de Santo Tomás, de Caravaggio
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Vuelvo a esta nueva entrada en la que invocas a Colin de Plancy y su Dictionnaire Infernal (1818) que en la segunda edición (1863) el grabador M. Jarrault estampo las ilustraciones originales de Louis Breton también para la edición francesa. Por supuesto, no tenía ni idea de todo esto, pero tu, Hernán, que inspiras a otros para curiosear me has estimulado para buscar esos grabados que delicadamente describes ''Es raro, lleno de misterio y comicidad, y es también hermoso.''
ResponderEliminarEn una vieja casa de pueblo tengo un viejo libro titulado ''Demonología'', de esos libros que por aquellos últimos años de la EGB compré en una librería de Alcobendas, de la editorial EDAF, creo, tan popular por entonces. Compre muchos libros esotéricos, muchos de los cuales arroje a la lumbre hace muchos años. Alguno guarde por nostalgia.
He leído ''Diario de un desesperado'' y espero hablar pronto contigo. Un abrazo nada invalido***
Querido Alex, me haces recordar, ¿no comprarías ese libro sobre demonología durante una etapa de fiebre por lo esotérico que nos dio a un grupo de colegas? Íbamos a la librería Apuleyo. Yo compré una porquería del libro sobre el tarot.
ResponderEliminarOtro abrazo de esos
¡Oh, qué época! La librería de Apuleyo Soto... junto a la biblioteca pública. Lo cierto es que la librería donde compraba esos libros era en esa calle colindante a la Plaza del Pueblo, donde esta el banco Santander, una calle estrecha. Es más que posible que esa ''fiebre'' de la que hablas comenzara así, aunque no recuerdo exactamente cuando ni porqué. La verdad, es que luego ese hábito me acompaño durante algunos años más. ¿Un libro de Tarot? Ya te estoy imaginando con esa carita de listillo echando las cartas por ahí. En fin... Un abrazote***
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