lunes, 7 de octubre de 2024

La fuga del capitán Volkonogov: catarsis del mal

La fuga del capitán Volkonogov: a la catarsis por lo horrendo 


Una pieza única. Se arriesga a caminar sobre el delgado borde de la pretenciosidad. Sólo con mucho arte, al lograr zafarse de esa caída en el abismo, se convierte por contra en magistral. 

Su función como alegoría polisémica —ontológica: la paranoia de la conciencia metafísica; y antropológica, política e histórica: la protervia incausada, mucho más allá de la banalidad hannaarendtiana, que se irradia desde el cuerpo (todo), Estado estalinista, a las partes que lo sostienen (los aparatos de poder, los individuos)— cumple a la perfección su propósito. 


junguiana

El protagonista es un arquetipo construido voluntariamente y como tal, de nuevo, consigue este constructo ficcional su objetivo, como si hubiera estado asesorado psiquiátricamente por el mismísimo Carl Jung. De ritmo narrativo totalmente equilibrado y, en lo que a convencionalidad se refiere, de hechura aparentemente ortodoxa, clásica (en el sentido de «no vanguardista») —planteamiento, nudo y desenlace—, sin jugar con la deconstrucción y con apenas pequeños flashbacks provocadoramente alucinatorios y plena de símbolos —otra vez Jung—, supone una recuperación rediviva del expresionismo primigenio del cine ruso o alemán (nótese la oblicuidad en los títulos de crédito finales como rúbrica probatoria). 

técnika, datos

No hay una sola imagen sujeta a la improvisación estética: la pura belleza de la podredumbre. 

Directora y director, Natalya Merkulova y Alexey Chupov —también guionistas—, han trabajado juntos en alguna otra película (El hombre que sorprendió a todo el mundo), que de forma inmediata, impulsiva, necesaria, busco en plataformas para verla cuanto antes (también en Filmin).
La fuga del capitán Volkogonov es sobria; bien ambientada, sin música —o sórdida—, entre el colorismo y el engrama de un recuerdo embaucador o evocador del más puro blanco y negro, la pieza rezuma arte por donde se mire. No se entiende cómo pudo haber sido financiada (y permitida) por «la Federación Rusa» esta película que se acredita como coproducción rusa, estonia y francesa, producida y estrenada (2021) antes de la invasión de Ucrania (24 de febrero de 2022).
Yuriy Borisov desempeña creíblemente el papel de un tal capitán Volkonogov progresivamente desquiciado hasta su redención final. 

Obra maestra inclasificable, al menos para mi nivel de conocimiento en lo que respecta a taxonomía cinematográfica.

Puede venderse en la excelente plataforma española FILMIN:

https://www.filmaffinity.com/es/film122943.html