La fuga del
capitán Volkonogov: a la catarsis por lo horrendo
Una pieza única. Se arriesga a caminar sobre el delgado borde de la pretenciosidad. Sólo con mucho arte, al lograr zafarse de esa caída en el abismo, se convierte por contra en magistral.
Su función como alegoría polisémica —ontológica: la paranoia de la conciencia metafísica; y antropológica, política e histórica: la protervia incausada, mucho más allá de la banalidad hannaarendtiana, que se irradia desde el cuerpo (todo), Estado estalinista, a las partes que lo sostienen (los aparatos de poder, los individuos)— cumple a la perfección su propósito.
El protagonista es un arquetipo construido voluntariamente y como tal, de nuevo, consigue este constructo ficcional su objetivo, como si hubiera estado asesorado psiquiátricamente por el mismísimo Carl Jung. De ritmo narrativo totalmente equilibrado y, en lo que a convencionalidad se refiere, de hechura aparentemente ortodoxa, clásica (en el sentido de «no vanguardista») —planteamiento, nudo y desenlace—, sin jugar con la deconstrucción y con apenas pequeños flashbacks provocadoramente alucinatorios y plena de símbolos —otra vez Jung—, supone una recuperación rediviva del expresionismo primigenio del cine ruso o alemán (nótese la oblicuidad en los títulos de crédito finales como rúbrica probatoria).
técnika, datos
No hay una sola imagen sujeta a la improvisación estética: la pura belleza de la podredumbre.
Directora y director, Natalya Merkulova y
Alexey Chupov —también guionistas—, han trabajado juntos en alguna otra
película (El hombre que sorprendió a todo
el mundo), que de forma inmediata, impulsiva, necesaria, busco en
plataformas para verla cuanto antes (también en Filmin).
La fuga del capitán Volkogonov es sobria; bien
ambientada, sin música —o sórdida—, entre el colorismo y el engrama de un
recuerdo embaucador o evocador del más puro blanco y negro, la pieza rezuma
arte por donde se mire. No se entiende cómo pudo haber sido financiada (y
permitida) por «la Federación Rusa» esta película que se acredita como
coproducción rusa, estonia y francesa, producida y estrenada (2021) antes de la
invasión de Ucrania (24 de febrero de 2022).
Yuriy Borisov desempeña creíblemente
el papel de un tal capitán Volkonogov progresivamente desquiciado hasta su
redención final.
Obra maestra inclasificable, al menos para mi nivel de
conocimiento en lo que respecta a taxonomía cinematográfica.
Puede venderse en la excelente plataforma española FILMIN:
https://www.filmaffinity.com/es/film122943.html