lunes, 18 de octubre de 2010

Sistema

El ritmo de trabajo en la empres es tal que no me deja hueco para mover mi novela terminada. Hacerla circular por ese dédalo -por lo cerrado y lento más que por lo borgiano metafísico- de las editoriales. En pos del editor/a. Ni siquiera saco tiempo para leer, lo que es peor, porque volviendo a Borges, cuando más se goza, más que escribiendo todavía, es leyendo. Sí, acarreo libros conmigo de un lado a otro, pero apenas saco minutos en la cola de algún banco. Imposible. Sin embargo, admitamos que hay una recua de antiborgianos y de anticortazarianos que va prosperando. Yo tengo un amigo entre estas milicias, y no se trata de gente lega o iletrada. Me parecen opiniones válidas, y es que entiendo el tedio al que puede impeler tanto progre adulador de los recovecos de uno o de las memeces huecas del otro. A mí personalmente, por "posicionarme" (maldita jerigonza mass-media) al respeco, diré que disfruto con Borges, pero Cortázar me parece vacuo, fuego de artificio. Categorías distantes.
Escribo pues esta minientrada en el Diarius para protestar contra el sistema. Leyendo cierto manual clásico del comunismo, me doy cuenta de que el capitalismo, o el consumismo, o lo que sea que impera en nuestro mundo, ha conseguido por la vía del adormilamiento material muchos de los postulados de algunos sistemas totalitarios, incluido el comunismo: macroestados, tendentes a uno único; control social; procesos de producción controlados; estados gestores del dinero a través de un sistema retributivo sin escapatoria, perfectamente tramado; culto al trabajo; colectivización de la vida; mecanicismo social; tecnología al servicio del control social. El mundo feliz de Huxley está hoy desfasado en muchos aspectos, porque la vida en algunos países supera con creces sus expectativas. En otras cosas simplemente nos encaminamos irremediablemente. El paraíso prometido por muchas religiones también está cerca: aborregamiento. Permítaseme esta impensada pataleta dialéctica. La propuesta masónica me interesa más: libertad a través del cultivo de la inteligencia. Si la población mundial estuviera enormemente ilustrada, tal vez: no habría exceso de natalidad, no habría obreros que trabajaran para sus "señores", ni militares que lucharan por sus "patrias". Si el conocimiento fuera muy profundo, podría llegar incluso detrás la sabiduría, y entonces no habría estados, no existiría la voracidad económica ni el maltrato sistemático a la Tierra para su inicua explotación. Qué sé yo. La tendencia a generar un futuro Estado totalitario que se dirá democrático, sin resquicio a la auténtica libertad, no está inspirada por ningún grupo de poder, ni humano ni extraterrestre; simplemente es una tendencia humana dirigida por nuestro miedo a la muerte: preferimos automutilar nuestros sensores instintivos y de libertad a quedar a oscuras y sin aspirinas en mitad la Noche Natural.

2 comentarios:

  1. No veo del todo calro como llegaste de Cortazar a la arenga judeo masonica izquierdista en contubernio con el comunismo rojo....pero te lo compro

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  2. Interesante observación. Siempre en estas lides contra ese Estado moderno que nos asegura la libertad, la paz, la protección, la justicia, la insulsa igualdad... Ciertamente siempre me fascino esta sumisión de las personas frente aquellos que se erigen en sus líderes. Todo esto creo que debió acontecer en el amanecer del hombre, de caverna en caverna en que la tribu seguía al intrépido primate enérgico hasta nuestros modernas y sofisticadas ciudades, donde los ciudadanos asumen el papel de gobernados. Un lúcido joven llamado Étienne de la Boétie formulo la espantosa realidad de este sujeto humano que es estar sujeto: el Estado no tiene medio de poder material propio y aun así puede hacer que los sometidos se impongan a sí mismos la condición de siervos. Sin duda Pascal tenía razón cuando dijo que no hay enfermedad del hombre; que la enfermedad es el hombre. Un afectuoso saludo***

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